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Carlos Villagómez

En 2010 apareció la edición en español de un pequeño libro que transcribe la conversación entre Umberto Eco y Jean Claude Carriére: Nadie acabará con los libros. En ese brillante intercambio ambos coincidían en señalar, contra todo pronóstico, que los libros seguirán existiendo por mucho tiempo. Ante la pregunta “¿El libro desaparecerá a causa de la aparición del internet?”, Eco responde que el libro es una invención tan acertada y apropiadamente funcional como lo es “la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se han inventado, no se puede hacer nada mejor”. En cambio, ambos académicos sostienen que sí puede cambiar el soporte; es decir, el papel puede ser obsoleto, antiecológico y podemos dejar paso a evoluciones. Históricamente, de textiles, códices o pergaminos pasamos a la imprenta; y de ahí a los cambios tecnológicos imprevisibles. Pero el libro como tal y por mucho tiempo “seguirá siendo lo que es”.

Con visión y perspectiva social, la Vicepresidencia del Estado Plurinacional, a través del Centro de Investigaciones Sociales, está ejecutando uno de los proyectos culturales más significativos de los últimos tiempos: la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, la BBB, con el objetivo de “seleccionar, publicar y difundir 200 de las más representativas obras del pensamiento y conocimiento de nuestro país para promover la lectura, el estudio y la investigación de lo boliviano, fortalecer el sistema educativo y la reflexión sobre la identidad plural de Bolivia”. Para lograr este enorme proyecto se formó un comité editorial plural y abierto, demostrando que el ámbito de la cultura y las artes pueden reunir lo que otras acciones de nuestra sociedad separan.

Se han publicado varios textos, pero la última camada son verdaderas joyas de nuestra bibliografía en artes: Iconografía y Mitos indígenas en el arte, de Teresa Gisbert, y Pintura en Bolivia en el siglo XX, de Pedro Querejazu Leytón. Estas últimas entregas, en ediciones de lujo, profusamente ilustradas, están en la sexta parte del valor de cualquier edición comercial. Una verdadera promoción a la cultura.

Muchos se preguntarán, ¿por qué escribo sobre la BBB? Vengo del mundo académico del diseño, la arquitectura y lo urbano; y puedo, con profunda tristeza, asegurar que muchos colegas no conocen este proyecto estatal ni leen los libros de la BBB. Y pero aún: ningún texto sobre el pensamiento de un arquitecto proyectista o urbanista ha sido seleccionado en la lista de los 200 libros elegidos, demostrando que nuestras obras y teorías no tienen valor cultural ni interés bibliográfico.


Carlos Villagómez es arquitecto
Nota publicada en la sección Columnistas del periódico La Razón. BBB (Marzo.  11, 2019)


 

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