Eduardo Paz: El rol social de la Biblioteca del Bicentenario

El director del Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia explica los logros y las proyecciones de la colección bibliográfica más importante de la historia de Bolivia.

Reynaldo J. Gonzáles

La Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB) es, sin duda, el esfuerzo editorial más ambicioso e importante que ha visto la historia de nuestro país. El Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia se ha propuesto a editar hasta 2025 los 200 libros más importantes de la bibliografía boliviana, seleccionados en 2014 por un comité independiente de destacados especialistas y estudiosos en distintas disciplinas. En su colección que hasta el momento editó 39 títulos, entre reediciones y antologías propias figuran algunos de los textos fundamentales de nuestras letras agrupados en las categorías de Historias y geografías (69), Letras y artes (72), Sociedades (49) y Diccionarios y compendios (10), que en los últimos años fueron adoptados por distintas comunidades de estudiantes, lectores y académicos de toda Bolivia y el mundo.

A modo de un balance parcial, La Esquina conversó con el director del CIS, el sociólogo Eduardo Paz, sobre el trabajo reciente de la colección estatal, sus alcances y perspectivas.

¿Cómo evalúa el trabajo de la BBB en este año?

Durante 2019 se ha replicado el trabajo de años anteriores. Detrás de estas publicaciones hay un esfuerzo sostenido y sacrificado de varios años. El trabajo de la BBB necesita mucho tiempo y una coordinación grande de mucha gente. Una de las cosas que no se alcanza a ver es la cantidad de gente que está involucrada en cada uno de los libros que publicamos.

En Bolivia hay editoriales como 3600, Plural o El Cuervo que editan publicaciones de gran nivel, pero en una producción en menor escala. El CIS lo hace en una escala que quiere llegar a la mayor parte de la población no solo mediante la venta de nuestros libros, sino también a través de entregas no onerosas a escuelas de zonas rurales, cárceles, clubes de lectura y otras instancias porque nosotros creemos que la BBB cumple un bien social y público. Entonces el esfuerzo que este año hemos invertido en la biblioteca ha sido muy grande y estamos felices de los resultados que obtuvimos.

En 2018 y 2017 trabajamos mucho en lo que son las antologías. Las antologías requieren otro tipo de esfuerzo. Por ejemplo, para la Antología del cuento boliviano, el editor Manuel Vargas hizo una selección de cuentos desde la fundación hasta el presente, es decir que tener una perspectiva panorámica le demandó una revisión de la producción de casi 200 años. Además de la selección, tenemos que conseguir todos los derechos de autor necesarios y luego realizar un trabajo de edición. Entonces, las antologías terminan siendo trabajos muy extensos que reúnen 30, 40, o, en algunos casos, 60 textos. Y como todos nuestros libros, esas publicaciones necesitan un proceso de licitación y un seguimiento que hacemos de las imprentas para que el texto salga con la calidad que ya caractriza a la BBB. Eso demandó mucho esfuerzo. Creemos que una vez que ya hemos hecho una buena parte de las antologías, los años que vienen se correrán un poco más rápido con la edición de otros texstos más sencillos, lo cual permitirá apurar el ritmo en el que estamos imprimiendo.

Además de las antologías, otro de los aportes digamos propios de la BBB fueron los estudios introductorios de carácter académico que presiden cada uno de los libros. ¿Me puede comentar algo de su elaboración?

Cada trabajo tiene un texto introductorio que viene a ser una suerte de dibujo de las coordenadas donde se sitúa. Es una trabajo que en líneas generales va a tener información de la vida del autor o de la autora, sus circunstancias personales y familiares de producción, la coyuntura en la que vive y otros datos que van a permitir situarlo en un contexto. También muchas veces se incorpora una suerte de análisis que permite leer la obra, determinar cuáles fueron las preocupaciones en su lectura, sus conceptos más importantes y las conclusiones a las que se llega después de un siglo de evolución. Y estos trabajos son escritos por especialistas en la materia que te dicen las cosas que puedes sacar de este trabajo. Por su puesto que cada texto está abierto a múltiples interpretaciones, a distintas formas de ser abordado, pero para un estudiante que está iniciando la lectura de los libros de la BBB, estos estudios introductorios resultan más o menos una llave de ingreso para entender las obras.

Al respecto, ¿Cuál es la coordinación en el trabajo de la BBB con la comunidad académica nacional e internacional?

La BBB tiene un consejo editorial que en 2019 estuvo conformado por Alba María Paz Soldán, Ximena Soruco, Godofredo Sandoval, María Luisa Soux, Mauricio Souza, Fernando Mayorga y Amaru Villanueva. En esta lista encuentras gente especializada en literatura, historia, sociología y otras disciplinas. Entonces trabajamos con un grupo de académicos reconocidos que no son funcionarios del Estado, sino que mantienen criterios independientes y actúan como un consejo ad honorem para  controlar, sugerir y aprobar las decisiones que el CIS proponga. Cada semestre tenemos una reunión, en la que se decide, por ejemplo, quienes van a hacerse cargo de los estudios introductorios y otros temas a sugerencia. Una vez que se toman esas decisiones con el consejo editorial, la iniciativa se devuelve al CIS, que se encarga de hacer los procesos de contratación, de acordar los plazos y de recibir los escritos. Esto funciona para que haya una válvula de pluralidad y que la dirección del CIS, dada una u otra coyuntura, no temo decisiones unilaterales. En el CIS, bajo mi dirección, desarrollamos ideas y planes, y los ponemos a consideración del consejo.

Tratamos de tener una relación constante con la comunidad académica. Un ejemplo fue nuestra participación, a mediados de año, en el Congreso de Estudios Bolivianos desarrollado en Sucre; un evento en el que se congregó una gran parte de la comunidad académica para discutir sus investigaciones y avances. Entonces quisimos hacer un acto de reconocimiento a esa comunidad, que es la primera en compra, leer y comentar nuestros libros, pero que además cumple una función de irradiación de nuestro trabajo. En esta reunión estaban estudiosos de la universidad de Pitsburg, de la Universidad de Atenas en Georgia, de la Universidad de Carolina del Norte, académicos de Argentina, Perú y Brasil interesados en Bolivia que conforman redes y nos ayuda a que la BBB se distribuya y se conozca. Entonces se acaba haciendo un tejido grueso entre el consejo, el comité editorial que hizo la selección de los libros de la BBB, los especialistas a los que encargamos los estudios introductorios, las personas que participan con nosotros en estos eventos especializados y los lugares a los que enviamos nuestros libros.

Entonces, realmente una de las cosas de las cuales podemos estar felices es el espesor de estas redes que hemos ido construyendo, que se remontan a 2016, cuando empezó este proyecto.

¿Cómo evalúa la recepción de la BBB por parte de la comunidad académica local y por el público en general?

Es justo partir del hecho de que hubo gente crítica que señaló libros que no estuvieron incluidos en la colección. Fernando Molina sacó hace unos años un texto titulado los olvidados del bicentenario, en el que señaló que no se incluyó a algunos autores que hubieran sido clave. Entiendo esas posturas porque realmente cuando se reunió el comité, cada persona llegaba con una lista de 200 libros. Hubo una tarea larga de discusión, de debate, de inventiva para ver cómo incluir textos y qué criterios utilizar para seleccionar algunas obras. Siempre se van a quedar fuera algunas cosas. Al final yo creo que nuestra riqueza cultural como país es más grande que solamente estos 200 libros, pero estos 200 libros son una síntesis muy hermosa de lo que es.

Yo creo que en esto se nota la belleza de la selección. Si bien hubo los comentarios de las faltas, en general la colección es muy bien apreciada. Medios que podían haber sido muy críticos con el gobiernos anterior reconocieron que el trabajo de la BBB fue bien hecho.

Creo que la legitimidad de la BBB viene de la pluralidad de especialistas que estuvieron involucrados en su trabajo. Y esta legitimidad es el bien más preciado que tienen la BBB y que tiene que ser cuidado más allá de las coyunturas políticas. Creo que se dieron las condiciones para que este proyecto exceda una política puntual y que todos puedan sentirse representados en esta colección. Yo creo que cualquier funcionario que asuma la conducción de la BBB asumirá la riqueza y diversidad de este proyecto y sabrá darle continuidad.

¿Me puede comentar algo sobre los ámbitos internacionales a los que alcanza la BBB?
Por ejemplo en feria del libro internacionales o los convenios que ha llevado a cabo recientemente con instituciones como el Fondo de Cultura Económica de México…

La presencia de la BBB en la ferias no es la que quisiéramos. Por decirte algo, la participación de Bolivia en la FIL de Buenos Aires se cayó un mes antes por un tema del Ministerio de Culturas y Turismo (MCyT). El próximo año Bolivia es el país invitado de honor en la FIL de La Habana y en este momento no sabría decirte cómo están las gestiones para proseguir con ello. Entonces hay ciertas desconexiones que se dan. Cuando el MCyT puede ir a las ferias internacionales lleva los libros nuestros, que le damos para que puedan circular, y además nosotros tratamos de hacer ciertos esfuerzos específicos para ciertas ferias. Hemos estado en las ferias de Lima, Guadalajara, La Habana y vemos que nuestros libros son súper apreciados. Hay algunas cosas de nuestras ediciones que algunos países quieren reimprimirlas en su propia colección.

Nuestras conversaciones con el Fondo de Cultura Económica de México se enmarcan en un convenio de intercambio de libros con perspectivas para que podamos hacer ediciones en conjunto. Les interesa, por ejemplo, nuestra edición de El diario del Che en Bolivia por las correcciones y el cotejo que se hizo con el manuscrito, por sus anexos y el estudio introductorio de Carlos Soria Galvarro.

También académicos de la Universidad de Pitsburg, de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad de San Martín de Argentina, por citar algunos ejemplos, nos hacen llegar sus pedidos para sus bibliotecas y como el objetivo es que haya una irradiación seguimos un proceso administrativo en el que entregamos nuestros tomos. Entonces, esa red nos sirve para distribuir los libros, para que lleguen a otros países y para mantener constante diálogo con otras iniciativas editoriales que quieren hacer cosas con nosotros. Eventualmente, nosotros también pensaremos qué cosas deberían difundirse de autores bolivianos en el exterior. Se están abriendo otros canales, otras vías, para hacer cosas más grandes y poner el nombre de Bolivia en alto.

Creo que la legitimidad de la BBB viene de la pluralidad de especialistas que estuvieron involucrados en su trabajo. Y esta legitimidad es el bien más preciado que tienen la BBB y que tiene que ser cuidado más allá de las coyunturas políticas.

¿Cuáles fueron los libros más vendidos en esta gestión? ¿Cómo está la difusión de los libros?

De este año, lo que más se vendió sin duda es Iconografía y mitos indígenas en el arte, de Teresa Gisbert, que hoy es una edición agotada. Seguramente se agotó en cuatro meses. Se terminó también la Antología de la gastronomía de Bolivia, de Beatriz Rossells. Salió bastante bien Cartas para comprender la historia de Bolivia, antologada por Mariano Baptista Gumucio, y Diario de un comandante de la independencia, de José Santos Vargas. Hay otras publicaciones que prácticamente todos los años tenemos que reimprimir, como la Antología del cuento boliviano, elaborada por Manuel Vargas; la Antología de literatura infantil y juvenil de Bolivia, elaborada por Isabel Mesa; La rebelión de Tupak Katari, de María Eugenia del Valle Siles, y Tarija en la independencia del Virreinato del Río de la Plata, de Eduardo Trigo O’Connor.

Para el mercado boliviano estamos bastante bien, pero hay muchas tareas pendientes. El mercado boliviano de libro es bastante estrecho. Si bien en ciertos círculos académicos los libros de la BBB son completamente conocidos y reconocidos, hay grandes contingentes de personas a las que no llega la colección y no se la conoce tanto como quisiéramos, incluso teniendo en cuenta que los precios con los que salen los textos son bastante accesibles y tratamos que se mantengan casi en el costo de impresión.

También creo que aquí hay algo que afectó la capacidad del Estado de irradiar su trabajo. Mientras tenemos un buen público y lectores fieles en La Paz, tenemos menos impacto en el oriente, y yo creo que esto tiene que ver con una cuestión completamente nuestra. Es una responsabilidad del CIS tratar de llegar con más impacto en otras regiones, comenzando por Santa Cruz. Si bien en el último tiempo hicimos prestaciones importantes en esa ciudad, necesitamos una presencia constante y continua tanto para fomentar la investigación como para llevar los diálogos sobre los libros. Esta labor necesita algo más que esfuerzos puntuales, necesita un trabajo sistemático, pero nos faltan brazos. El equipo del CIS y de la BBB tienen recursos limitados y podríamos hacer mucho más si nos dan una manito desde el Ejecutivo y desde la presidencia de la Asamblea Legislativa.

¿Qué publicaciones tienen preparadas para 2020?

En nuestro catálogo aparecen por publicar Periférica Blvd., de Adolfo Cárdenas, la antología Interior mina y cuentos mineros, realizada por René Poppe; La presidencia de Sucre en Bolivia, de William Lofstrom, y Andrés de Santa Cruz y la Confederación Perú-boliviana, 1835-1839, de Phillip T. Parkerson, con un estudio introductorio de Carlos D. Mesa. Lo que todavía tenemos que imprimir quisiera guardarlo como sorpresa, pero si puedo adelantar que hay una lista de unos 15 títulos que están en su última fase de preparación.

¿Se logrará editar toda la colección para 2025 como se había propuesto originalmente?

Yo creo que es un poco difícil tener los 200 hasta el bicentenario, pero creo que vamos a llegar a 2025 con una colección sólida y que podríamos darnos una extensión hasta 2026 para terminar cosas que se hayan rezagado, pero creo que vamos a llegar al 25 con el grueso de la colección.


Entrevista publicada en La Esquina de Bolivia. El periódico del Estado PlurinacionalBiblioteca del Bicentenario de Bolivia, un balance – (Diciembre. 29, 2019)


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