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Añejerías paceñas

Ismael Sotomayor (1904-1961) fue un prolífico y constante colaborador, con textos breves, en periódicos y revistas. Su libro más importante –Añejerías paceñas (1930)– reúne una serie de 116 de esas “piezas en prosa”, publicadas a lo largo de la decada de 1920 –muchas de ellas en el periódico El Diario– y que se ocupan, como su nombre genérico sugiere, de las cosas antiguas de la ciudad de La Paz. La Paz en la década de 1920 era una ciudad que se había convertido recientemente en la sede de Gobierno del país y en la que eran sin duda ya visibles los signos de la modernización liberal (desigual, periférica e incompleta). Sotomayor escribió sobre esa ciudad –en sus Añejerías– intentando otorgarle un estatuto casi ficcional: la suya es una La Paz que, quizá porque estaba en trance de desaparecer, llamaba a alguien a que recree o invente, a través de la escritura, sus secretos, sus pequeños misterios y leyendas, el aura de sus personajes y de sus lugares. Sotomayor construye sus añejerías en un lugar en el que no hay archivos, no hay bibliotecas y tampoco una conciencia del patrimonio (documental o arquitectónico). Como tantos antes y después de él, fue por eso no solo un escritor, sino además un historiador y archivista, todo al mismo tiempo y por necesidad.

Ana Rebeca Prada y Omar Rocha Velasco


Sobre el autor

Ismael Sotomayor y Mogrovejo nació en La Paz el 12 de octubre de 1904. Escritor polifacético, publicó desde los años 20 en casi todos los periódicos paceños de su época. Entre sus textos encontramos semblanzas, homenajes patrios, prosas reflexivas, investigaciones sobre danzas folklóricas y más. Es conocido como “tradicionista” por su libro Añejerías paceñas (1930), pero su tránsito por ámbitos varios hace que su escritura sea, más bien, una compleja oscilación entre historia y literatura, y los diversos registros de su escritura y el espectro de sus intereses lo retratan como un intelectual complejo, esencial para entender su época. De acuerdo con varios testimonios, incluido el de él mismo, Sotomayor alcanzó a tener una variopinta y exuberante biblioteca que contenía documentos antiguos de gran valía. Todavía es un misterio qué pasó con ella. Fue fundador y miembro de varias instituciones académicas, como el Centro Cultural Aspiazu, la Academia Boliviana de la Historia y el Centro Intelectual Néstor Galindo, y miembro correspondiente de varias academias internacionales de ciencia e historia. Murió en 1961 en condiciones de extrema pobreza.

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