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Obra reunida Augusto Guzmán

En los textos incluidos en esta Obra reunida –las novelas La sima fecunda (1933) y Prisionero de guerra (1937); las biografías noveladas El Kolla Mitrado (1942) y Tupaj Katari (1944); los relatos de Cuentos de pueblo chico (1954), Pequeño mundo (1960) y Vereda de sombras (1975), Augusto Guzmán establece tempranamente una relación de familiaridad con el lector a partir del regreso a ciertas constancias temáticas y formales, por ejemplo, el interés por reconstruir las tragicomedias del contacto con el otro –amoroso o no– y las violencias que desencadenan. O lo hace también a través de la representación de universos tranquilos y rutinarios, en una prosa directa que quiere comunicarse con el lector –porque la prosa de Guzmán nunca es opaca ni turbia–, pero que al entrar en ellos se develan más complejos, universos en los que se sugiere la inminencia de tensiones, infelicidades o desacuerdos reveladores. Una gran excepción a este modelo de control narrativo podría ser Prisionero de guerra, novela en la que la fuerza del impulso testimonial sea quizá la que se imponga.
La mayor contribución de Guzmán a la narrativa boliviana tal vez radique en la creación de este efecto de lectura: nos enfrentamos en sus relatos a cotidianidades que pronto, como quizá cualquier cotidianidad, se revelan de alguna manera anómalas. Cercano a una estética del relato en la tradición de Antón Chéjov, Guzmán deja que sus anomalías queden irresueltas en y para el lector.

Virginia Ruiz Prado


Sobre el autor

Nació en Totora, Cochabamba, en 1903. Abogado, profesor, catedrático, historiador, diplomático, político, periodista, escritor y crítico; practicó la docencia en varias secundarias de Cochabamba y Oruro; enseñó en la umsa y en la umss, donde dirigió la Biblioteca Universitaria y fundó la Facultad de Arquitectura. Fue secretario de la Dirección de Educación Indigenal, diputado, director del Departamento de Cooperación Intelectual del Ministerio de Relaciones Exteriores y encargado de negocios en el Paraguay, esto último menos de siete años después de haber sido, por 18 meses, uno de los 20 mil prisioneros de guerra bolivianos en ese país. Fue redactor de publicaciones periódicas como El Comercio, El Heraldo, El Tunari, El Hombre Libre, La Patria; fue director de El Imparcial, El País y Crítica; y del suplemento literario de El Diario. El Museo de Escritores de la Casa de la Cultura de Cochabamba lleva su nombre desde 1987 y tres de sus obras (Baptista, Tupaj Katari y Panorama de la novela boliviana) recibieron en 1949, 1972 y 1973, respectivamente, premios nacionales. Guzmán fue distinguido con el Cóndor de los Andes en 1985. En sus más de 50 años de escritor publicó cerca de 45 obras de fi cción, biografía, historia y crítica. Murió en Cochabamba el 24 de diciembre de 1994.

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